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Life Behavior ║ por Roberto Sena: Heineken y Beefeater: del cielo al infierno │ Heineken e Beefeater: do céu ao inferno

10.5.12

Heineken y Beefeater: del cielo al infierno │ Heineken e Beefeater: do céu ao inferno


Español - Después de un largo día de trabajo, por fin llegó el momento de disfrutar, y nada mejor que dos fiestas para relajarse con amigos y conocidos. Al menos era eso lo que yo tenía pensado...

El primer destino de la noche fue el afterwork de Heineken, en la terraza del Palacio de Cibeles. Esta es la segunda vez que me invitan a participar de ese interesante encuentro y una vez más quiero felicitar a los responsables por la perfecta organización y por el buen ambiente, totalmente incomparable.

Una de las mejores cosas, fue poder encontrar a algunas personas queridas, pero todo eso tenía "plazo de caducidad", pues tenía que estar en la 'Caja Mágica', que está del otro lado de la ciudad, para acudir a una fiesta donde la protagonista era la marca de bebidas Beefeater.

El cambio repentino de temperatura ya anunciaba que la cosa se ​​iba a poner caliente, pero no de una manera positiva, y al final de todo he aprendido una nueva lección: Nunca te fies de alguien que no conoces bien (esto es algo que muchos ya están cansados ​​de saber, pero nunca doy la atención que se merece).

Es probable que ni Beefeater sepa lo que sucede detrás en los bastidores de sus eventos, creyendo ciegamente que ha contratado profesionales para representar a su nombre delante de los consumidores y admiradores de la marca, pero en esta ocasión tengo el deber de compartir con los lectores de este blog y de registrar en este post lo que pasó esta última noche.

Fui invitado a participar de la celebración de ayer de la marca y también hemos acordado con una persona de la organización (si el personal de la marca necesita su nombre, enviadme un email) si era posible invitar a tres lectores del blog para que pudieran unirse a la fiesta. Todavía no estoy seguro de si esta pobre alma tiene algo que ver con la firma, pero como actúa,  creo que sí es miembro de la organización. Si eso no es correcto Beefeater tiene que estar muy atenta, pero si de alguna manera tiene que ver con la organización también es motivo para estar con los ojos bien abiertos.

Fui informado de que la fiesta sería en la 'Caja Mágica' (vale la pena recordar que este lugar mucho es un enorme), bueno, hasta ahí, normal. Sin embargo, no podía imaginar que en pocos minutos esa sensación de paz y felicidad se iba a convertir en una de las peores pesadillas que he experimentado en los últimos meses.

Llegando al lugar, me dijieron los de seguridad que el personal de la marca que estaba en la entrada ya se habían ido, es decir, el evento comienza a las 9, llego a las 10. ¿Eso significa que tendría que llegar a las 9 en punto? Incluso podría pensar que estoy equivocado, pero al comprobar que habían 17 personas (sí, tuve tiempo suficiente para contar, y contar de nuevo) en la misma situación que yo, me di cuenta de que no tenía yo la culpa.

Llamo a la "profesional" por teléfono, le informo sobre la situación, pregunto si hay alguien que venga a la entrada, y me sorprendió con la respuesta: "No puedo hacer nada, tienes que entrar por la entrada VIP". Con un poco de paciencia que me quedaba pregunté al personal de seguridad donde estaba dicha entrada, y la respuesta fue para mí otro motivo para desesperarme: "Si no estás en coche preparate para caminar: ¡Vas a tardar mucho tiempo!"

Una de las cosas que más odio en un profesional de la comunicación es cuando subestima mi inteligencia, algo que sentí desde la primera llamada. Por esta razón ya no tenía ganas de mirar a los ojos de esa persona, pero tenía que mantenerme fuerte, pues mis invitados iban a necesitarme, que estaban por llegar (menos mal que sólo uno avisó de que se estaba acercando al lugar).

Confieso que no me preocupo cómo tendría que preocuparme cuando estoy delante de fallos como este, para mí es mucho más fácil, o sea, me voy a casa, escribo lo que ha pasado y listo. Sin embargo, cuando hay otras personas involucradas no puedo sentarse y dejar que las cosas llegen a este nivel. El simple hecho de saber que mis invitados (personas totalmente inocentes) también van a pagar por eso es irreparable.

Podría hacer una lista de fallos, pero no quiero perder más tiempo con esta historia, sino hacer que esto no vuelva a pasar, además de pedir a algunas empresas que reflexionen sobre qué tipo de profesionales están representando su nombre. Con esta actitud también quiero reforzar mi compromiso con los lectores de este blog, al exponer el lado oscuro que muchos no quieren enseñar, dejando claro que mi opinión no fue algo que estaba en "el paquete" de publicidad.






Português - Depois de um longo dia de trabalho, enfim chega o momento de desfrutar, e nada melhor que duas festas para relaxar com amigos e conhecidos. Pelo menos era isso que tinha em mente...

A primeira parada da noite foi no afterwork a Heineken, em plena terraça do Palácio de Cibeles. Já é a segunda vez que sou convidado a participar desse interessante encontro de fim de tarde, e mais uma vez parabenizo aos responsáveis por uma organização impecável, além de um ambiente super descontraído.

Reencontrar algumas pessoas queridas foi o melhor que aconteceu, mas tudo isso tinha que durar pouco, pois tinha que estar no outro lado da cidade, exatamente na ‘Caja Mágica’, para outra festa que prometia, dessa vez protagonizada pela Beefeater.

A mudança brusca de temperatura já anunciava que a coisa ia esquentar ainda mais, mas não de forma positiva, e acabei aprendendo uma nova lição: Nunca confie em alguém que não conhece bem (é algo que muitos já estão cansados de saber, mas que nunca dou a atenção merecida).

É bem provável que Beefeater nem saiba o que acontece nos bastidores de seus eventos, acreditando cegamente que está contratando pessoas profissionais para representar seu nome diante de seus consumidores e demais admiradores da marca, mas o caso de hoje é um desses que não posso deixar passar em branco.

Sou convidado a participar da celebração de ontem, e aproveitando a situação perguntei a uma pessoa da organização (se o pessoal da marca quiser o nome, basta me enviar em email) si também era possível convidar três leitores do blog para que pudessem participar da festa. Ainda não estou seguro se tal alma possui algum vínculo, mas até onde vejo como atua tudo indica que sim. Se isso não é certo é bom que abram os de Beefeater abram o olho, e se de alguma maneira faz parte da organização também é motivo para estarem atentos.

Sou informado de que a festa seria na ‘Caja Mágica’ (vale recordar que se trata de um mega complexo), até aí tudo normal. No entanto não poderia imaginar que dentro de alguns minutos esse sentimento de paz e felicidade se converter em umas dos piores pesadelos que vivi nos últimos meses.

Chegando ao lugar sou informado pelo pessoal da segurança que o pessoal que deveria estar esperando os convidados já não estão onde deveriam estar, ou seja, o evento começa as 9, chego as 10, isso quer dizer tenho que chegar às 9 em ponto? Poderia até pensar que estou errado, mas ao ver 17 pessoas (isso mesmo, tive tempo suficiente para contar, e recontar) na mesma situação tive a certeza de quem era a falha.

Ligo para para essa tal profissional, lhe informo sobre a situação e lhe pergunto se existe alguém para vir até a entrada, e sou surpreendido com a frase: “Não posso fazer nada, você tem que entrar pela entrada VIP”. Com a pouca paciência que me restava perguntei ao pessoal da segurança onde estava tal lugar, a resposta foi pra desesperar-me: “Se não está de carro se prepara pra caminhar, vai demorar muito!”

Uma das coisas que mais odeio em um profissional de comunicação é quando ele subestima sua inteligência, algo que senti desde a primeira chamada. Por esse motivo já não sentia sequer vontade de voltar a olhar nos olhos dessa pessoa, mas como ainda havia outras pessoas que me necessitavam tive que me manter forte, afinal de contas ainda estavam por chegar minhas convidadas (menos mal que só uma deu sinal de vida).

Confesso que por mim, não me importa muito com esse tipo de falha, pra mim é muito mais fácil, volto pra casa, escrevo o que testemunhei e pronto. No entanto, quando há outras pessoas implicadas não posso cruzar os braços. O simples fato de saber que meus convidados (pessoas totalmente inocentes) também vão pagar por isso é algo irreparável.

Poderia fazer uma lista de falhas, mas não tenho intenção estar aqui perdendo mais com essa historia, mas apenas deixar esse momento registrado para que empresas possam reflexionar sobre que tipo de profissionais estão representando suas marcas. Com essa atitude também quero reforçar meu compromisso os leitores desse blog, ao expor os podres dos bastidores que muitos não querem mostrar, além de deixar claro que aqui não existe opinião comprada.

Veja as fotos da festa da Heineken no Facebook!