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Life Behavior ║ por Roberto Sena: Los "huevos de Pascua" de Fabergé │ Os "ovos de Páscoa" da Fabergé

31.3.13

Los "huevos de Pascua" de Fabergé │ Os "ovos de Páscoa" da Fabergé

Fabergé

Español - Hacía tiempo que quería dedicar un post a los famosos huevos de Fabergé, considerados como verdaderas obras de arte que se convirtieron en objetos de deseo de coleccionistas, por lo menos para los pocos afortunados que pueden permitirse uno.

En 1870, el ruso Karl Gustavovich Fabergé se hizo cargo de la empresa familiar establecida en San Petersburgo. Algunos años más tarde, concretamente entre los años 1885 y 1917, Karl creó 69 huevos de Pascua, todos ellos personalizados para la familia imperial rusa. El oro y la plata, además de otros materiales preciosos, fueron las materias primas esenciales utilizadas en cada huevo para que pudieran convertirse en joyas únicas. De estos 69 huevos, 61 todavía existen y muy bien conservados hasta nuestros días.

Fabergé

Los estilos renacentista, Art Nouveau, barroco, griego y antiguo ruso fueron algunas de sus fuentes de inspiración para crear cada uno de los magníficos huevos. El resultado de esta fusión de estilos es una enorme admiración por la marca, sin olvidar mencionar que muchos coleccionistas al día de hoy siguen tratando de encontrar los huevos desaparecidos.

¿La fe mueve montañas, verdad? Pues en noviembre de 1994 el Winter Egg (creado en 1913), huevo que todo el mundo creía que había desaparecido, se vendió por "miserables" 5,6 millones de dólares en una subasta. Es en estos momentos que nos damos cuenta de que no sólo vale con tener fe, sino varios millones.

Debido a la Revolución Rusa la marca dejó de existir, sin embargo, en 2009 Fabergé regresó al mundo de la joyería, esta vez recreando sus piezas icónicas en anillos, pulseras, collares y otros accesorios femininos. Actualmente, la marca cuenta con tiendas en Londres, Ginebra, Hong Kong, Kiev, Nueva York, Qatar y Sydney.

Fabergé

Si te interesa conocer un poco más sobre la historia de Fabergé, vale la pena ver los vídeos a continuación (en inglés), o si prefieres, puedes visitar la tienda online para ver algunas de sus nuevas creaciones, y, quizás, atreverte a comprar algo (¡Si su cuenta bancaria lo permite, por supuesto!).



Português - Já fazia algum tempo que queria dedicar um post aos famosos ovos Fabergé, considerados verdadeiras obras de arte que se tornaram objeto de coleção para poucos afortunados que podem comprar um.

Em 1870 o russo Karl Gustavovich Fabergé passou a ser o responsável pela empresa familiar estabelecida em São Petersburgo. Alguns anos depois, especificamente entre os anos de 1885 e 1917, Karl criou 69 ovos de pascoa, todos eles feitos sob encomenda para a família imperial russa, e ouro e prata, além de outros materiais preciosos, eram a matérias primas essenciais para que cada ovo pudesse se tornar joias únicas. Desses 69 ovos, 61 seguem existindo e muito bem conservados até hoje.

Fabergé

Os estilos renascentistas, Art Nouveau, barroco, grego e russo antigo eram algumas de suas fontes de inspiração para criar cada um dos magníficos ovos. O resultado dessa fusão de estilos é uma enorme admiração pela marca, sem esquecer-me de mencionar que até hoje muitos colecionadores ainda buscam encontrar os ovos que desapareceram.

A fé move montanhas, verdade? Pois em novembro de 1994 o Winter Egg (criado em 1913), ovo que todos acreditavam estar perdido, foi vendido por "míseros" 5.600.000 de dólares em um leilão. É nessas horas que nos damos conta que não basta ter só fé, alguns milhões também fazem a diferença.

Fabergé

Devido a Revolução Russa a marca deixou de existir, no entanto, em 2009 a Fabergé voltou ao mundo das joias, dessa vez recriando suas peças icônicas em anéis, braceletes, colares e outros acessórios femininos. Atualmente a marca possui lojas em Londres, Génova, Hong Kong, Kiev, New York, Qatar e Sidney.

Se te interessou conhecer um pouco mais sobre a história da Fabergé, vale a pena ver os vídeos abaixo (em inglês), ou se preferir, visitar a loja online para conhecer algumas de suas novas criações e se atrever a comprar algo (se sua conta bancaria permitir, claro!).